26 marzo 2006

ENVOLTORIOS


Se envuelve un regalo

La vida es un regalo

Los envoltorios envuelven un pedazo de tiempo vivido.

Primero son algo que va a ser habitado.

Luego son una casa (como si fueran un cuerpo).

Después una cáscara, los rastros de la vida que se mudó a otra parte.

Vienen jóvenes al mundo, traen en sus fibras multiplicidad de imágenes a su vez construídas con el tiempo compartido de muchas individualidades. Me refiero a la cinta impresa de celuloide que compone la trama que los arma. Esa cinta es como si fuera su adn.

Se instalan en un sitio, en un sitio natural, vivo. Puede ser una rama de jazmín, una manzana en el árbol.

Pasan a ser su casa, su canasta protectora, su aura, una segunda piel.

La planta-personaje sigue viviendo, dentro y fuera de su canasta, habitándola. El envoltorio le define su nuevo espacio.

En este nuevo compartir del tiempo con la planta-personaje, las imágenes impresas en el envoltorio-casa se van borrando, manchando, lavando. El tiempo se va marcando: la manzana se cae, la rama es podada, o crece hasta desprender el envoltorio. La artista también marca el tiempo, hay períodos de siembra, otros de observación y otros de recolección.

Recolección de las cáscaras buscando los frutos. Como si fueran modelos a escala de la proyección de un individuo hacia su espacio.

1 comentario:

silvina romano dijo...

María se ven preciosos tus envoltorios, nidos, casas.
Un beso, Silvina