09 julio 2008

La Serie de las Mil Muertes - Rosana Simonassi

Mi propuesta de trabajo es la de continuar con mi última serie de fotos La Serie de las Mil Muertes (en la q vengo trabajando desde 2006).

Para estas fotos poso yo misma, por lo tanto es indispensable trabajar por lo menos de a dos: Preparo la foto, preparo la escena y alguien debe sacar la foto en sí (disparar).


Aquí les mando 2 imagenes sobre "la serie de las mil muertes"; + el link de la galería VVV acá en Bs As donde se puede ver la serie casi completa; + el link de la TPW Gallery de Toronto donde se puede ver parte de mi trabajo anterior; y esta frase de Epicuro que usé en ArteXArte cuando mostré parte de la serie de las muertes x primera vez.

“Nada hay que cause temor en la vida para quien esta convencido de que el no vivir no guarda tampoco nada temible.” Epicuro.





http://gallerytpw.ca/exhibitions/essay_0805.php

http://www.vvvgallery.com/artistas/rosanasimonassi/rs-index.html



Además, adjunto "La Repetición y la Muerte", texto de Florencio Nocetti que acompaña la edición de la 12na. publicada por Asunto Impreso, La Marca Ediciones, Buenos Aires 2007.



LA REPETICIÓN Y LA MUERTE

“Sólo lo no idéntico está exento de morir”.
Macedonio Fernández


¿Qué procedimiento es éste de repetir una y otra vez la escena de la muerte propia? Parezca lo que parezca, no tiene -a mi entender- nada de escatológico, ni de tanático. Más bien todo lo contrario. Piénsese sino en el mecanismo de la repetición: Toda repetición supone una diferencia, toda reiteración implica la introducción de una novedad.

Se repite, por caso, once veces el tañido de las campanas de una iglesia. Pero por mucho que se asemeje a los anteriores, cada repiqueteo -y el último sobre todo- hace la diferencia. Por mucho que se parezca a las demás, es la onceava reiteración y sólo ella la que, digamos, nos llama a misa. La mera repetición produce allí algo.

Le repito a alguien tres veces la misma palabra. Le digo: “¡Basta! ¡Basta! ¡Basta!”. Aún si a conciencia empleo idéntico tono, aún si en cada caso pronuncio de igual manera, al repetirla y con sólo repetirla he generado algo extraño. He agregado una fuerza, una insistencia que no estaba en ninguna de las exclamaciones reiteradas.

Y esa es la paradoja: No es tanto lo que la repetición requiere de la identidad y de lo viejo, como lo que crea de nuevo y de alteridad. De allí el extraño efecto que provoca cuando se la aplica a algo como la muerte: Introduce el cambio y la diferencia, en lo que es irremisible indistinción y permanencia. ¿Dónde sino aquí se cumple entonces aquello que sostenía Federico Nietzsche? “Tenemos el arte para no morir de la verdad.”

Florencio Noceti.

1 comentario:

Marcos dijo...

Hola Rosana! Me gusto mucho tu trabajo. Se ve, a pesar de lo esquivo que es el tema de la muerte, que tambien existe la posibilidad de dosificarlo con humor. Saludos!
Marcos Luczkow