13 abril 2010

2020/La investigacion

parte 1. el hallazgo

Las constantes crecientes y el avance del monte había prácticamente devorado lo construido pero el encuentro de varias piezas de barro cocido con forma de pequeñas casas despertó el interés de un equipo de investigadores.
Este resulto ser el hallazgo arqueológico del área mesopotámica que más llamo la atención de los especialistas y que ha planteando sugerentes interrogantes acerca de su verdadero origen y funcionalidad.
En el siglo pasado se habían hallado algunas piezas similares en cementerios indios, determinando entonces que correspondían por tu tamaño y ubicación a lo que se conoce como urna funeraria infantil.
Durante la investigación de campo llevada a cabo entre los años 2004/09, un equipo formado por dos antropólogos, una arquitecta, un historiador y una ceramista, informaron del hallazgo de más de 800 piezas diseminadas en un vasto territorio ribereño. (1)

parte 2. hipotesis de investigación

A partir de este importante descubrimiento el equipo planteo la hipótesis que este pueblo habría desarrollado una singular arquitectura de casas comunales de paredes de barro cocido. Realizando una elaborada tarea de construcción, que incluía la utilización de moldes y el uso del fuego para la cocción.
El equipo confrontó varias hipótesis de distintos autores, algunos consideraron que estas piezas de barro cocido tuvieron un posible carácter totémico o religioso. Otros especialistas consideraron la teoría que hubiesen sido utilizadas en actos ceremoniales o en velatorios. Otros consideraron que su forma original se correspondería a la hipótesis de que cada pieza contendría en su hueco el espacio para la residencia de los espíritus.

parte 3. los origenes

En relación al origen, se concluyo que no existieron piezas de barro cocido con formas de casitas en el territorio amazónico ni el territorio andino. En cambio si aparecen en la región de Santiago del Estero. Es probable que estas influencias llegaran al litoral siguiendo el curso de ríos como el Salado o el Carcarañá. Esta tesis que difiere con la de la mayoría de los estudiosos y a la cual adhirió la Asociación Arqueológica Indígena, relacionó estas piezas con las de Santiago del Estero y estas, con otras fuera del actual territorio argentino, encontradas en Zacualpa, Guatemala y en Perical, Colombia y a su vez estableció relaciones con piezas similares del lejano Japón, señalando que habrían llegado por vía transoceánica a meso América.
En relación al origen de la población se determino que en el siglo XII un grupo descendiente de los amazonias habría navegando los cursos de agua desde la selva misionera y buscando tierras más seguras se ubicaron entre las bajantes del rio Perales y San Conte. Probablemente una importante creciente del Picoyo los dejo aislados durante más de cinco décadas, llevando una vida en comunidad muy compleja y de características singulares.
En relación al medio de vida que este pueblo adoptó, la pesca y recolección de frutos y vegetales fueron su sustento. La tierra rica en exceso les permitió tener el tiempo de construir de esta manera.
Adultos, niños y ancianos, cada uno participaba en la tarea de construcción y elaboración de las piezas. Los más jóvenes y fuertes se ocupaban de realizar la construcción de las viviendas que tenían carácter comunal. Mujeres, niños y ancianos se encargaban de la preparación de los moldes y la cocción.

parte 4. la actualidad

De esos legendarios pobladores se dice que quedo tan solo una vieja descendiente que todavía en las madrugadas prende el fuego y continua el ritual, ajena al resto del mundo, al caer la tarde teje con enredaderas piezas incomprensibles para los ojos del siglo…

(1) archivo vivo, delta del Parana, 2da. seccion, Islas de San Fernando, Buenos aires.Argentina

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